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Diseño de Braun. Menos pero mejor

Diseño de Braun: un enfoque especial.

El término “Diseño de Braun” se refiere a un enfoque particular al crear productos. Una característica habitual es la combinación de innovación técnica, nueva estética y cierto grado de facilidad de uso para el usuario pensada hasta el mínimo detalle.

Fritz Eichler y posteriormente Dieter Rams describieron las principales características del Diseño de Braun haciendo referencia a Richard Moss*; cuyo análisis indica que son tres las leyes que rigen el Diseño de Braun: simplicidad, orden y armonía. El primero de estos términos se refiere a la creación de una forma armoniosa utilizando los mínimos materiales.

Los productos Braun, por lo tanto, huyen de los efectos del diseño a corto plazo y de todo lo que sea moderno, espectacular, llamativo o arrogante. El resultado son productos que poseen una claridad simbólica y una longevidad visual: “Menos pero mejor”, por lo que el énfasis se centra en los aspectos esenciales. Un fundamento común en el diseño conecta todos los productos Braun en una línea de productos distintivos, sin importar lo diferentes que puedan ser las funciones de los aparatos.

La estética y la poesía de la simplificación

Sin embargo, el Diseño de Braun no puede describirse simplemente mencionando todas las normas de diseño. La estética especial, la esencia del Diseño de Braun, se resume perfectamente con una cita de Wabi Sabi, una perspectiva japonesa de la percepción de la belleza: “Reduce al mínimo la esencia, pero no elimines la poesía”.

*Richard Moss, “Braun,” en: Industrial Design, Nueva York, 11 de noviembre de 1962

Hitos históricos del Diseño de Braun.

SK 4 | 1956 Combinación de radio y fonógrafo Diseño: Hans Gugelot, Dieter Rams

T 3 | 1958 Radio a transistores portátil Diseño: HfG Ulm, Dieter Rams

sixtant SM 31 | 1962 Afeitadora eléctrica Diseño: Gerd Alfred Müller, Hans Gugelot

T 1000 | 1963 Receptor de onda corta Diseño: Dieter Rams

T 2 / TFG 2 cylindric | 1968 Encendedor de mesa Diseño: Dieter Rams

MPZ 22 | 1972 Exprimidor, citromatic Diseño: Dieter Rams, Jügen Greubel

ET 33 | 1977 Calculadora de bolsillo Diseño: Dieter Rams, Dietrich Lubs, Ludwig Littmann

DW 30 | 1978 Reloj de pulsera Diseño: Dieter Rams, Dietrich Lubs

PGC 1000 | 1978 Secador, supercompacto Diseño: Heinz Ullrich Haase

micron plus de luxe | 1980 Afeitadora eléctrica Diseño: Roland Ullmann

taller A 2, C 2, T 2 | 1982 P4 | 1984 Diseño: Peter Hartwein

KF 40 | 1984 Cafetera, Aromaster Diseño: Hartwig Kahlcke

D 5 | 1991 Cepillo de dientes eléctrico, Plak Control Diseño: Peter Hartwein

Diez principios para un buen diseño.

En los 80, Dieter Rams formuló “Diez principios para un buen diseño”: expresaban lo que él consideraba que constituían un buen diseño de producto, es decir, funcional y único. Estos principios fueron la expresión teórica de un enfoque de diseño que se ha desarrollado en Braun desde 1955 y que fue tomando forma sustancialmente en las siguientes décadas gracias a Dieter Rams.

En cuanto a sus principios, Dieter Rams tenía que decir esto: “En mis diez principios, formulé las consideraciones básicas que conforman mi trabajo como diseñador y que representan los principales elementos de mi filosofía de diseño. Sin embargo, nunca pueden ni deben considerarse prescriptivos, puesto que las ideas acerca de lo que constituye un buen diseño están en constante evolución, de la misma forma que se desarrolla la tecnología y la cultura”.

El buen diseño es innovador Las posibilidades de innovación no se han agotado de ningún modo. El desarrollo tecnológico siempre ofrece nuevas oportunidades para el diseño innovador. Pero el diseño innovador siempre se desarrolla en conjunto con la tecnología innovadora y nunca puede ser un fin en sí mismo.

El buen diseño da utilidad a un producto Un producto se compra para usarse. Tiene que satisfacer ciertos criterios, no solo funcionales, sino también psicológicos y estéticos. El buen diseño realza la utilidad de un producto a la vez que ignora todo lo que pudiera restarle valor.

El buen diseño es estético La calidad estética de un producto es una parte integral de su funcionalidad porque los productos que usamos a diario afectan a nuestra persona y a nuestro bienestar. Pero solo los objetos bien realizados pueden ser bellos.

El buen diseño hace comprensible a un producto Clarifica la estructura del producto. Mejor aún, puede hacer que el producto hable. A lo sumo, es evidente.

El buen diseño es discreto Los productos que cumplen un propósito son como herramientas. No son ni objetos decorativos ni obras de arte. Su diseño, por lo tanto, debe ser neutral y contenido para dejar espacio a la autoexpresión del usuario.

El buen diseño es honesto No hace a un producto más innovador, poderoso o valioso de lo que realmente es. No intenta manipular al consumidor con promesas que no se pueden cumplir.

El buen diseño es duradero Evita ser moderno y por ese motivo nunca parece anticuado. A diferencia del diseño de moda, dura muchos años, incluso en la sociedad actual de lo desechable.

El buen diseño es minucioso, hasta el último detalle Nada debe ser arbitrario ni dejarse al azar. El esmero y la precisión en el proceso de diseño muestran respeto hacia el consumidor.

El buen diseño es respetuoso con el medio ambiente El diseño supone una contribución importante en la conservación del medio ambiente. Conserva los recursos y minimiza la contaminación física y visual a lo largo del ciclo de vida del producto.

El buen diseño supone el menor diseño posible Menos pero mejor, ya que se concentra en los aspectos esenciales y los productos no se cargan con elementos innecesarios.